A Europa fue el gran Limón...
Con jarano y chaparreras...
En Valparaíso naciste, oh, ilustre Juachi...
Al borde de fosa umbría...
Este esqueleto hosco y fiero en vida fue de un cajero...
En este tumba, señores... el buen monsieur que ladró...
Este cráneo apolillado... Juanito de P. Valiente
En la puerta del panteón... ¡Qué feliz fue Peruchito!
—El ojo saltado...
En la tumba oscura y fría...
De su ataud, con aire torvo...
Con el rifle preparado el cadáver de un nahual...
En este hoyo silencioso... un chauffer, cruel y alevoso...
—Alerta, chichicuilotes...
Fue de huésped al osario la momia de un tenorzuelo...
—Cuando salga de la tumba, ay, ay, ay, cantaba un muerto orejudo...
Cerca de una fuentecilla...
Calaveras, a los nichos...
En la puerta del panteón...
Silencioso y reverente... aquí yace el gran limón
Este mármol sepulcral sirve de tumba a Manuel...
Implacable a Juan Ramón...
En esta tumba reposa del «Sport» el Periquillo...
Deténte aquí caminante... el chauffer de la babucha...
Era Nacho traductor...
Juanito el batallador...
Callitos, el gran cajero...
De Coyoacán a la vera... era el compadre Prudón...
Tembleque el oficinista...
El aviador Periquito...
Para cazar zapatistas compró Luis un fusil viejo...
Requiescat in pace, amén, ¡insigne Pata de Loro!
Fue el joven Pita un primor...
De su sepulcro a la vera...
El conserje del hosario...
Al terminar la visita...
Señores, ¡mucha atención!...
De excelente humor, La Parca...
Cigarros «Reina Victoria»...
Y fumando con fruición...
Segundo: lucha romana...
Otro sport: la equitación...
De aquel ratón las cabriolas...
El número es aplaudido...
¡Que siga la timbirimba!...
Reestablecido el silencio...
Un tenedor con anteojos...
En traje de Chantecler...
Ahora sale un tenorete...
La jota de «La Gran Vía»...
Después, corrida de toros...
Como final de función...
Al salir la concurrencia...
Así terminó el gran día...
En un mitín funerario...
Tras reñida discusión...
Llegó por fin el gran día...
Hubo salva de bombazos...
Empezando los festejos...
Después, el Ayuntamiento...
Segundo grupo: la música...
Vienen después los guerreros...
Representando a la ciencia...
El grupo final: la parca...
Al medio día: lunch champagne...
Al caer la tarde, maroma...
En la noche, gran concierto...
Siguendo la gran soirée...
Después bailó el «Pericón»...
Pero lo mejor fue el vals...
Para final, fuegos fatuos...
Así celebró el panteón...
Con el cráneo de un ratón...
En pleno día de «Difuntos»...
Al saber las calaveras...
¡Recontra! ¡qué procesión!...
Escoltan al personaje...
Después, bailando la jota...
Les va marcando el compás...
Allí, con gran sombrero ancho...
Saltando en pos de cercetas...
En seguida va Nerón...
Dos coquetas señoritas...
Van después las calaveras...
¡Esto no acaba, señores!...
Si faltaba lo mejor...
Y a su vera el gran Pedrín...
Completando el personal...
Al final y muy gentil...
Terminada la función...
Mil veces dio el «do» de pecho Porrini, el bravo tenor...
El médico don Facundo...
Matar siempre recibiendo pretendía el torero Sada...
El acróbata Payró...
Este cráneo feo y pelón es el de Tata Vicente...
El perínclito Prudón...
La hosamenta de don Pablo...
¿Quién no conoció a don Chucho...?
Era un insigne glotón el pendolista Camacho...
En la puerta del panteón... el del músico don Cleto...
Paseando por el panteón... la gran médium Paladino...
Al borde de fosa hombría...
Gustaba de curar cojos el gran doctor Escontría...
—¡Ay, Chihuahua, cuánto apache!...
El motorista Juan Santo...
El fisiólogo Tavera...
Este cráneo limpio y fino es el de Chavela Espino...
Noriega (don Anacleto)...